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¿Eres un buen dueño para tu mascota?

Crédito foto: Gladys Calvo
Se suele considerar a una mascota como buena si es obediente, si aprende rápido, si no ladra mucho (en el caso de los perros), entre otras “cualidades” que se le atribuye al animalito. Así como hacemos nuestro propio balance de lo que consideramos como una buena mascota, valdría preguntarnos, cada una de las personas que tenemos o queremos tener una mascota en casa, si es que somos o seremos un buen dueño para ella.

Primero, debemos respondernos. ¿por qué quiero tener una mascota? Es porque me siento solo, porque mi vecino tiene un gato o un perro bonito y yo también quiero tener uno así, o porque me gustaría tener un ser que me acompañe y yo cuidarlo. ¿A qué responde mi deseo por tener una mascota?

Segundo, ¿le voy a a dedicar tiempo a mi mascota o tengo tiempo limitado?. Es importante estimar cuánto es lo que voy a dedicarle. De acuerdo a ello, tengo que ver qué tipo de mascota puedo tener. Un perro demanda mucho tiempo, un gato un poco menos y un pececito menos aún.

Tercero. ¿Dónde vivo? ¿Tengo el espacio suficiente para que mi mascota esté cómoda y tranquila? Si no lo tengo debo ver qué tipo de mascota puedo elegir. De repente un animal pequeño, como un gato o un hámster es una buena elección.

Cuarto. ¿Tengo los medios económicos para mantener a mi mascota?. El animalito requerirá una serie de cuidados que incluyen alimentación especial, baños, consultas veterinarias cada tres meses como mínimo, entre otras necesidades.

Quinto. ¿Qué tipo de trabajo tengo?, ¿viajo constantemente? Si es así, deberás responderte cada cuánto tiempo deberás alejarte de tu mascota y en esos casos dónde y con quién la dejarías. Lo mejor es tener a un familiar que asuma la responsabilidad mientras tú no estás, pero los viajes no deberían ser recurrentes sino no tiene sentido tener una mascota a la que se dejará con cierta frecuencia.

Sexto. ¿Soy soltero o tengo pareja? Si tengo pareja, ¿ella quiere tener una mascota?

Séptimo: ¿Soy una persona emocionalmente estable o tengo algún problema emocional? Hay personas que presentan un constante cambio de carácter, se tornan violentas de un momento a otro, por lo que no recomendamos que tengan una mascota en casa.

Octavo. ¿Sé asumir responsabilidades a largo plazo? Tener una mascota es asumir varias responsabilidades. Los animales son seres vivos, no seres desechables que cuando ya no puedo cuidarlos decido abandonarlos. A diario, a la mascota debemos sacarla a pasear al menos dos veces al día, limpiar sus necesidades, jugar con ella, alimentarla, entre otras varias actividades.

Y lo principal… ¿Amas a las mascotas? Tener una mascota implica un compartir de dar y recibir amor. Entonces vale preguntarse si tenemos esa capacidad.

Depresión en el perro


Es muy normal que el dueño de un perro interprete como un mal físico la conducta anormal de su mascota. Sin embargo, es necesario saber que algunos comportamientos violentos, sorpresivos o de aislamiento, que no se hayan dado en el animal con anterioridad, se pueden deber a algún tipo de problema psicológico, por ejemplo una depresión.
Estos factores suelen ser pasados por alto por los propietarios de animales pero cada vez son más frecuentes, por lo que se están desarrollando numerosos estudios encargados del conocimiento de la psicología del perro. Por ello, ante reacciones de este tipo, el amo debe acudir a un especialista con el fin de determinar y tratar de solucionar el problema de su mascota.
Las conductas depresivas o violentas de un perro tienen siempre un factor causante, que puede encontrarse cercano o, por el contrario, haber sucedido hace bastante tiempo y encontrarse registrado en la memoria del animal. Para cada caso individual existe una respuesta o causa diferente, pero lo habitual es que estas conductas se deban a deficiencias del entorno en el que se encuentra el perro, ya que es posible que no sea el más adecuado.
Asimismo, es muy común que el amo sea el responsable de la aparición de alguno de estos, ya que cuando el dueño no presta al animal la atención que éste precisa, se produce un sentimiento de rechazo en el perro, que cree no ser admitido en el núcleo familiar.



Hay otras causas comunes de los estados depresivos o apáticos del perro, como las excesivas situaciones de aburrimiento o las reclusiones solitarias durante largos periodos de tiempo. Asimismo, es frecuente que el perro se encuentre incómodo ante el desorden doméstico, ya que no encuentra hábitos regulares de vida y se produce un desajuste funcional. No obstante, el mayor factor de un desarreglo psicológico lo constituye el ansia de compañía y la falta de afecto o cariño por parte del dueño.
De los problemas psicológicos que puede sufrir un perro, uno de los más habituales es la depresión, es decir, un estado patológico con disminución de toda la actividad psíquica que afecta, en especial, al componente afectivo. El problema de esta patología, en comparación con la humana, es que existe escasa experiencia terapéutica animal y la dificultad para tratar al perro, ya que no existe comunicación posible con él.
No obstante, cada vez son más los estudios dedicados a entender las causas que llevan a la depresión animal, y en la mayoría de ellos se señala al amo como principal responsable, al relegar a la mascota a un segundo plano y no prestarle la atención necesaria