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¿Qué dice el perro con su cuerpo?


Enfado, alegría, relajo o miedo son algunos de los estados de ánimo que un perro es capaz de transmitir con su cuerpo.
Por CAROLINA PINEDO
17 de junio de 2013

Los perros cuentan con un elaborado sistema de señales visuales, auditivas y olfativas para comunicarse. Los perros, son grandes comunicadores, es cuestión de observarles con atención. En este artículo se habla sobre las distintas vías del perro para comunicarse: la cola del perro, las orejas, el cuerpo, los gestos faciales. También existen señales de calma en el perro, que indican que el can no busca conflicto.

El perro habla con su cuerpo

Los perros utilizan su cuerpo, sus glándulas generadoras de feromonas olfativas y su voz para compartir información tanto con sus dueños como con otros canes.
Dos de los apéndices de los perros, cola y orejas, son los que transmiten más información, según su posición. No obstante, la comunicación del perro es más sofisticada.
El perro tiene alrededor de 100 señales para transmitir calma y evitar conflictos
En ocasiones, para descifrar lo que el perro nos quiere comunicar, es necesario tener en cuenta varios gestos que se producen en el mismo momento.
Miguel Ibáñez, experto en comportamiento animal de la Universidad Complutense de Madrid, pone un ejemplo: "Para saber si un perro está enfadado, no solo basta con que tenga las orejas levantadas, sino también su cola, su posición corporal sea de alerta y el can enseñe los dientes o gruña".

La cola del perro habla por sí sola

La cola del can es similar a una bandera que se ve en la distancia y que emite señales sobre el estado del ánimo e intenciones del perro. De esta forma, un perro que está en el parque puede comunicar a otro congénere que se encuentra a varios metros de distancia si está dispuesto a entablar relación y se encuentra de buen humor. O si, por el contrario, prefiere mantener las distancias.
Una cola levantada en un perro puede tener varios significados, según el resto de señales que emita su cuerpo. De manera que si tiene la cola y las orejas rectas, puede significar que algo le llama la atención y está atento.
"No se puede generalizar y decir que siempre que un perro tiene la cola inmóvil y recta está en posición de ataque", explica Ibáñez.
La cola en movimiento, de derecha a izquierda, indica que el perro está contento. Si además, se acompaña de la postura del cuerpo encorvada, con la cabeza agachada y emite algún gemido, significa que implora caricias y atención de una manera sumisa.
El pelo de la cola erizado indica que el perro está enfadado y puede hacer alguna exhibición amenazante con los dientes o algún ademán de ataque para advertir a su interlocutor, de que se aleje. Este tipo de señales comunicativas de aviso ayudan a evitar conflictos graves entre los perros, por cuestiones jerárquicas o territoriales.
La cola entre las patas traseras del perro es otra señal que, en este caso, transmite a sus interlocutores sumisión. Un perro con el cuerpo encorvado, las orejas pegadas a la cabeza y la cola entre las patas traseras comunica: "No quiero problemas, soy pacífico y haré lo que tú me pidas".

Las orejas del can, una fuente de información

Las orejas del perro son una potente herramienta de comunicación para el can
Las orejas del perro pueden adoptar distintas posiciones que aportan diferente información sobre su estado de ánimo. Así, las orejas inhiestas pueden indicar, según se acompañen de otras señales, atención o interés, nerviosismo o enfado.
En el caso de que las orejas se encuentren pegadas a la cabeza y ladre, el perro nos puede transmitir miedo, sumisión, ansiedad o petición de atención.

El cuerpo del perro y lo que nos comunica

Un perro furioso lo demuestra con todo su cuerpo estirado.
Además de las orejas y la cola del perro, su cuerpo resulta una importante fuente de información para sus interlocutores, ya sean personas u otros animales. Un perro que está furioso lo demuestra con todo su cuerpo estirado, que avanza y se apoya sobre las patas traseras para abalanzarse sobre quien le hace sentirse amenazado.
De esta manera, el can intenta mostrarse frente a su oponente lo más grande y potente posible. En esta situación es posible que el pelo del lomo se erice para tener una apariencia más amenazadora.
La postura corporal del can para indicar sumisión o miedo canino es con el lomo encorvado y la cabeza agachada. Por el contrario, si el perro apoya las patas delanteras en el suelo y mantiene levantados los cuartos traseros, pretende demostrar que está contento y dispuesto al juego.
En caso de que apoye las patas delanteras en una persona u otro animal, y el perro ladre o gima, indica saludo amistoso para entablar una cordial relación o alegría por encontrarse con alguien.
Otra expresiva postura corporal del perro consiste en mantenerse tumbado boca arriba para demostrar que desea que lo acaricien y le hagan caso. En caso de que el perro permanezca medio incorporado en el suelo, con la cabeza levantada y mirada de atención, comunica que espera algo, como que le den comida. Lo mismo ocurre si está sentado, atento y coloca la pata encima del dueño.

Gestos faciales del perro

La cara es el espejo del alma del perro. La posición de los ojos y la boca del perro le ayudan a comunicar cierta información. Si los ojos están muy abiertos es señal de que está atento. En caso de que los mantenga entrecerrados, como cuando dormita, transmite que se siente relajado.
Los ojos del perro que adoptan una posición oblicua con respecto a la cara del perro y se acompañan de unas orejas inhiestas o algo agachadas y el hocico fruncido o la muestra de los dientes, indican que el perro está muy enfadado y dispuesto a llevar a cabo un serio aviso a su interlocutor.

Las señales de calma en el perro

Los perros emiten las denominadas señales de calma, que consisten en posturas, movimientos y gestos que pretenden ofrecer el mensaje: "tranquilidad, no discutamos, todo está bien". Según la educadora canina Helena Bat, este tipo de señales que el perro emite con su cuerpo ayudan a evitar muchos conflictos.
Estos mensajes de calma se comprenden de manera instintiva entre canes, pero "no ocurre los mismo entre perro y persona, de forma que la incomprensión puede dar lugar a malentendidos que dificulten la convivencia", explica Bat.
La adiestradora canina, escritora e investigadora del lenguaje canino, Turid Rugaas, es autora del libro sobre perros 'Señales de calma', donde explica cómo los perros tienen normas sociales de comunicación que incluyen alrededor de 100 gestos y señales visuales que les sirven para evitar conflictos en el grupo.

Algunas de las señales de calma que describe Ruugas en su libro son el lamido de la nariz, el bostezo, olisquear el suelo, rascarse, sacudir el cuerpo o girar la cabeza y el cuerpo. Todas ellas tienen la finalidad de evitar peleas y los perros también las utilizan con sus dueños, a los que pueden pasar desapercibidas.

La importancia de orejas y cola para la comunicación del perro

Un perro con orejas y cola amputadas tiene más dificultades para transmitir información a sus congéneres
La amputación de su cola y orejas del perro, además de cruel, dificulta la capacidad de comunicarse al can. Estos apéndices son fundamentales para que el perro transmita información a las personas o animales con los que se relaciona.
Según Miguel Ibáñez, educador canino, "la amputación les interfiere y mucho, porque dificulta la movilidad y visibilidad de estas partes del cuerpo con las que tanto se comunican los perros".
El muñón que queda tras la amputación de cola y orejas mantiene cierta movilidad, pero no de la misma forma que antes de su corte. Si un perro tiene la cola y las orejas largas es porque lo necesita para desenvolverse en su entorno.

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Precauciones con lo que come el gato


El atún le suele gustar al gato por su textura untuosa y sabrosa, pero es una carne que carece de una sustancia llamada taurina, un aminoácido esencial para el correcto funcionamiento del metabolismo felino.

Las plantas que están en las casas resultan en su mayoría tóxicas para el gato. Hay que tener especial cuidado con las plantas que hay en una casa donde vive un gato: los lirios, rododendros, adelfas, la conocida como flor de pascua, típica de Navidad, la hiedra o el acebo.

Los gatos son elásticos y hábiles trepadores, por lo que hay que tener precaución para que no tengan acceso a estas plantas que pueden suponer un peligro grave para su salud.

Un gato delgado, que pese entre dos y tres kilos, puede ponerse en peligro con que coma poca cantidad de un alimento que no es su pienso habitual, como tres aceitunas: es como si ingiriera el triple de esa cantidad debido a su tamaño, por lo que le puede provocar diarrea o vómitos.

Automedicar al gato es contraproducente para su salud. Es el caso del ácido acetilsalicílico y del paracetamol, componentes que al hígado felino le cuesta eliminar, por lo que el gato puede resultar intoxicado.

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Perros y gatos españoles ya no acuden al veterinario


Perros y gatos ya no acuden al veterinario por culpa de la crisis
Más de medio millón de canes y felinos no visitarán ni una sola vez al veterinario este año en España.
Por EVA SAN MARTÍN
5 de junio de 2013
- Imagen: Paul L Dineen -

La crisis también se ceba con perros y gatos. Más de medio millón de canes y felinos no acudirán ni una sola vez al veterinario este año en España, según un reciente estudio. En este artículo se analiza cómo el desempleo afecta a la salud de perros y gatos, cómo descienden el número de visitas al veterinario y por qué enfermedades graves como la leishmaniasis canina pueden proliferar.

Medio millón de perros y gatos sin veterinario por la crisis

La crisis ha puesto en peligro la salud de los cerca de cinco millones de perros y más de tres millones de gatos que viven en España. Una de cada diez familias españolas tiene problemas para llegar al fin de mes, mientras que el 7% admite retrasos en el pago de las facturas (hipoteca, gas, alquiler), según la 'Encuesta de condiciones de vida', del Instituto Nacional de Estadística. Y esta pérdida de nivel adquisitivo ya se ha hecho notar en el bienestar de los peludos inquilinos del hogar.

El desempleo y la crisis se ceba con las mascotas, que cada vez acuden menos al veterinario

Con más de seis millones de desempleados en España, la salud de perros y felinos está en riesgo como consecuencia de los recortes económicos y la falta de ingresos de sus dueños. Tanto es así, que más de medio millón de canes y felinos no acudirán ni una sola vez al veterinario durante 2013, según un estudio realizado por la consultora veterinaria VMS (Veterinary Management Studies).

"El número de perros y gatos que están fuera del control veterinario es muy relevante, y puede constituir un problema para la salud pública realmente importante", advierte a Josep A. Gómez Muro, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona.

La pérdida de pacientes caninos y felinos en las clínicas veterinarias no deja de crecer: cada tres meses, las revisiones sanitarias se reducen un 6,4%. Para Gómez Muro, "están en juego los controles y la prevención de enfermedades" entre los peludos inquilinos del hogar.

Un estudio realizado en EE.UU. confirma esta tendencia también fuera de las fronteras españolas: más de la mitad de las clínicas veterinarias del país han perdido visitas de peludos pacientes.

La salud de perros y gatos no es un juego

Los controles veterinarios son esenciales para asegurar la salud de los peludos amigos, y detectar a tiempo dolencias que pueden agravarse con el tiempo. No es extraño que un perro o gato sea portador de una enfermedad grave, como la leishmanianis canina, que puede no ser reconocida por sus dueños.

"Los perros y gatos pueden sufrir enfermedades graves que, sin embargo, no provocan síntomas aparentes en el animal", advierte por su parte Xavier Roura, del Hospital Veterinario de la Universidad Autónoma de Barcelona, y especialista en leishmania y otras enfermedades transmitidas mosquitos.

La tenencia responsable de perros y gatos, así como realizar las revisiones veterinarias anuales que el peludo amigo necesita para estar sano son pautas ineludibles para garantizar el bienestar de los animales, recuerdan los expertos.

Además, estos chequeos regulares implican un desembolso, pero, a medio y corto plazo, suponen un ahorro en los gastos del perro y gato: los controles veterinarios previenen enfermedades cuyo tratamiento posterior será más costoso.

Leishmaniosis y enfermedades transmitidas por garrapatas

El cambio climático, con su paulatino incremento de las temperaturas estivales en España, tampoco favorece la salud de perros y gatos. Algunas de las enfermedades más peligrosas - como la leishmaniasis y dolencias graves transmitidas por garrapatas- proliferan con el calor y la humedad, ya que los insectos que las transmiten se reproducen mejor en estas condiciones.

La leishmaniasis es una enfermedad transmitida por un parásito (leishmania) que se introduce en el perro tras la picadura de un mosquito (flebotomo). El parásito invade los órganos caninos y afecta al sistema inmunitario del perro.

Como consecuencia, el perro sufrirá problemas cutáneos, en las articulaciones, dolencias renales y daños en los ojos. En el peor de los casos, la leishmania causará la muerte del perro.

Por su parte, las enfermedades transmitidas por la picadura de la garrapata al perro forman un amplio grupo entre las que destacan la ehrlichiosis, babesiosis y la borreliosis. La mayoría son mortales, si no se detectan a tiempo.

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Cómo ayudar a un perro atragantado


Por EVA SAN MARTÍN

- Imagen: :MrMark: -

El perro o gato ha tragado un trozo de hueso u otro objeto que queda atascado en su tráquea. El animal tose con fuerza y, aunque trata de expulsarlo, no lo logra: cada vez le cuesta mayor trabajo respirar. ¿Qué hacer?

Cinco sencillos pasos pueden evitar el atragantamiento del can o gato.

1. Cuando el perro o gato se atraganta: mantener la calma.

El primer paso cuando un perro o gato se asfixia es tratar de relajarle, y no meter la mano en su boca
Cuando un perro o gato se ha atragantado el primer paso es no aumentar aún más la ansiedad del animal.
"Si el perro se pone nervioso, respirará más fuerte, y la inhalación del aire provocará que el objeto que ha tragado se introduzca todavía más en su aparato respiratorio", explica Marisol Cuenca, del Colegio de Veterinarios del País Vasco.
Las caricias, utilizar un tono de voz tranquilo y las palabras amables son buenos aliados para tratar de calmar al perro o felino que se atraganta.

2. No meter la mano en la boca del perro que se asfixia

Un perro o gato que se atraganta porque algún fragmento ha quedado atrapado en su tráquea tiene mucha dificultad para respirar. "Si metemos la mano en su boca con la intención que extraer el pedazo aún bloquearemos más la entrada de aire", añade Cuenca.
Introducir la mano en la boca del animal que se asfixia tiene otro problema añadido: puede mordernos, ya que es normal que el perro o gato sienta dolor.

3. Levantar las piernas traseras o maniobra de Heimlich

La clave para ayudar a un can o felino que se atraganta por culpa de un objeto es tratar de que abra su aparato respiratorio. Pero, ¿cómo conseguirlo?
La maniobra Heimlich en perros y gatos consiste en levantar las patas traseras, para favorecer la salida del objeto que le asfixia.
Hay que levantar las patas traseras del animal y agarrarlas entre nuestras piernas, con ayuda también de los brazos (como si se tratara de un abrazo). De este modo, el tercio trasero del perro o gato quedará levantado. El animal debe adoptar una postura similar a la de hacer el pino, aunque no hace falta que el perro quede en una posición del todo vertical.
Esta operación es una adaptación de la conocida como maniobra de Heimlich en humanos. Y la finalidad es similar: trabajar a favor de la gravedad. De este modo, será más sencillo que el objeto que atraganta a nuestro peludo amigo caiga por sí mismo -o con algo de ayuda- al suelo.
En algunas ocasiones, los propietarios de canes pequeños o de gatos intentan hacer una versión particular de esta maniobra Heimlich. La adaptación consiste en sostener en brazos al animal -como si fuera un bebé humano- y abrir sus patas delanteras para favorecer el espacio en sus vías respiratorias.
Sin embargo, esta operación no siempre tiene buenos resultados: el animal puede ponerse nervioso al sentir que pierde el contacto con el suelo. Entonces, respirará fuerte y empujará hacia dentro el objeto que le asfixia.
¿La alternativa? Actuar del mismo modo que en perros grandes: colocar al animal con las patas traseras levantadas, en posición de hacer el pino.

4. Presión para sacar el objeto: sólo para manos expertas

La maniobra de Heimlich puede ser suficiente para ayudar al perro o gato a expulsar el objeto que provoca su asfixia. El animal toserá, y ese fuerte impulso de aire suele empujar el fragmento atascado fuera de su cuerpo.
Una presión seca con nuestras manos también puede ayudar a lograrlo. Para ello, hay que localizar el final de la caja torácica del perro y abrazar con una presión seca. Sin embargo, esta maniobra no está exenta de peligros: unas manos inexpertas en primeros auxilios para perros o gatos pueden tener dificultades. Si se aprieta el estómago del animal, el abrazo resultará ineficaz e incluso peligroso.
Si el peludo amigo además acaba de comer, es probable que esta presión le provoque el vómito, con consecuencias poco recomendables: la expulsión de comida bloqueará todavía más las vías respiratorias del perro o gato, y le hará más complicado respirar.
Por eso, sin experiencia en primeros auxilios para mascotas, lo correcto es mantener las patas traseras del perro o gato levantadas, sin más. Y tratar de relajar al animal todo lo posible (con palabras cariñosas). Con algo de suerte, el objeto saldrá expulsado por sí mismo.

5. Un veterinario para el perro o gato

La llamada al veterinario de emergencia es necesaria, y debe ser casi el primer paso -aunque aquí esté incluido en quinto lugar-. Cuando hay dos personas en casa para socorrer al animal que se ahoga, la opción más segura es que una ayude al perro o gato mientras que otra llama al veterinario.
En esta situación, el doctor de mascotas suele desplazarse al domicilio. Por ello, conviene tener siempre a mano un listado con los teléfonos y contactos de los veterinarios de urgencias más cercanos.
El médico canino o felino sedará al animal, con el fin de relajarle. Después, con ayuda de unas pinzas veterinarias, podrá sacar el objeto o restos de fragmentos que permanezcan en la tráquea del peludo amigo.

Asfixia en gatos: ¿qué hacer?

El modo de proceder con los gatos que se asfixian por un objeto que han tragado es similar al de un perro. Hay que levantar sus patas traseras (maniobra Heimlich), y tranquilizar al animal para que pueda expulsar el fragmento.
Pero en gatos es aún más importante no levantar al animal del suelo, como si se tratara de un bebé. Las reacciones de los felinos suelen ser impredecibles: pueden voltearse y hasta girarse. Y estas torsiones dificultarían más todavía la salida del objeto que bloquea su respiración.

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