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La cama del perro: cuatro pautas para acertar


Algunos perros prefieren dormir estirados, mientras que otros disfrutan más enrollados sobre sí mismos o sobre un sofá canino.

Por EVA SAN MARTÍN
19 de junio de 2012
Eroski Consumen
La cama que usó el perro durante su etapa de cachorro no siempre resultará la más adecuada una vez que el animal haya crecido. Elegir el lecho apropiado para el can precisa tener en cuenta su tamaño de adulto y su forma de dormir. Para acertar con la elección de la cama del perro, hay cuatro pautas infalibles: se debe pensar siempre en la comodidad del perro, saber cuándo decantarse por una colchoneta impermeable o por una cama mullida o un elegante sofá y tener en cuenta el tamaño del lugar de descanso.

La elección de la cama del perro adulto no es una decisión que convenga tomar de un modo precipitado. Considere la cantidad de horas que su animal necesita pasar en su lecho y lugar de descanso. Una cama apropiada para el can adulto deberá proporcionarle la comodidad que necesita para dormir y descansar. Una superficie acolchada y aislada del suelo asegurará que no pierde su calor corporal durante el reposo, mientras que vela por la salud de los huesos del animal.
1. Pensar en la comodidad del perro
La variedad de camas para perros es inmensa. La disparidad de modelos abarca desde colchones y almohadones hasta sofisticados sofás, que recuerdan a los modelos diseñados para personas. Antes de elegir, es recomendable pensar en la comodidad de nuestro animal.
Un modelo clásico de cama para perros son las cestas de mimbre. No obstante, algunos animales tienden a mordisquearlas, por lo que, si es el caso, conviene optar por un modelo de plástico. Estos son más resistentes y pueden ser una elección más acertada.
Si se adquiere una cuna de mimbre, debe contar en su interior con un colchón o un cojín mullido para proporcionar confort al perro. En cualquier caso, estos complementos no tardarán en ensuciarse. Esto explica que una de las pautas importantes que deben regir la elección sea la facilidad para lavar la cama o sus componentes.
2. Colchonetas, cómodas e impermeables
Las colchonetas para perros son otra opción. Este tipo de camas deben rellenarse con un material acolchado, como la gomaespuma, que permita el descanso del perro. Hay que asegurarse además de que el colchón es impermeable. En algunas ocasiones, emplear una funda cómoda e impermeable, que se extraiga con facilidad para el lavado, puede ser una alternativa interesante.
Es adecuado que la cama cuente con una manta, ya que puede ayudar a que el animal no pierda el calor corporal que necesita durante los meses más fríos del año. Las mantas para canes sirven también para proteger el sofá y son un accesorio muy útil cuando se viaja en el coche. Deben resistir la humedad y lavarse de un modo sencillo, ya que se deberán limpiar con frecuencia.
3. Camas mullidas y sofás
Las camas acolchadas para perros deben ser también impermeables y aislantes, de modo que el frío del suelo no llegue hasta nuestro can. Las cunas pueden estar fabricadas en nailon u otros materiales, como la felpa. Los rellenos de espuma resistente al peso del animal conservan mejor el calor del perro, puesto que mantienen el cuerpo del animal (y por extensión los huesos) alejado del suelo. En cualquier caso, conviene colocar una alfombra para mascotas o una manta bajo la cama para evitar las pérdidas de temperatura.
Este tipo de camas, en ocasiones más pensadas para perros de razas pequeñas, tienen los bordes elevados para facilitar la sensación de recogimiento y bienestar del animal.
Las opciones de camas para perros no acaban aquí. Los sofás caninos son una alternativa que conviene tener en cuenta, en especial, cuando al perro le gusta dormir a cierta altura del suelo. Los hay de mimbre, fabricados con polietileno y pensados para las terrazas o jardines, e incluso, por su diseño, algunos podrían competir con el sofá del propietario.
4. El tamaño de la cama del perro
El tamaño del animal es otro de los factores destacados para acertar con la selección de la cama. El perro debe poder estirarse de un modo completo en la cuna, sin sentirse forzado a hacer colgar alguna de sus extremidades por falta de espacio.
Observar la posición del perro cuando duerme aporta pistas útiles para elegir la cama. Algunos canes disfrutan cuando descansan enrollados sobre sí mismos, mientras que otros perros prefieren dormir estirados.

Consejos para elegir la cama del perro

La cama del can adulto debe proporcionarle la comodidad que necesita para dormir y descansar.
Una superficie acolchada y aislada del suelo asegurará que el perro no pierde su calor corporal durante el reposo, mientras que vela por la salud de los huesos del animal.
Algunos animales tienden a mordisquear las camas fabricadas con mimbre.
Añadir a las camas caninas una manta puede ayudar a que el animal mantenga el calor que necesita durante los meses más fríos del año.
Los sofás caninos son otra opción que conviene tener en cuenta, en especial, cuando al perro le gusta dormir a cierta altura del suelo.
El perro debe poder estirarse de un modo completo en la cuna, sin sentirse forzado a hacer colgar alguna de sus extremidades por falta de espacio.
Ciertos canes disfrutan al descansar enrollados sobre sí mismos, mientras que otros perros prefieren dormir estirados.
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Eutanasia en perros: las cinco dudas más habituales

La práctica de la eutanasia en perros por prescripción veterinaria es una de las situaciones que más dolor y dudas suscita en los dueños.

Por POR CAROLINA PINEDO
15 de junio de 2012
Eroski Consumer

Enfermedades crónicas y graves, así como algunas dolencias asociadas a la edad avanzada, son las causas más habituales por las que un veterinario puede recomendar practicar la eutanasia a su perro. Sin embargo, para los dueños del animal implica intensos sentimientos de culpabilidad y tristeza. Algunas de las dudas más frecuentes que se plantean son: ¿Haré lo correcto si decido practicar a mi perro la eutanasia? ¿Sufrirá? ¿Le acompaño en el momento de practicársela? ¿Puedo llevarme sus restos tras la eutanasia? ¿Cómo conseguiré superar la muerte de mi perro? Las respuestas, a continuación.

Cuando el veterinario plantea a los dueños de un perro enfermo practicar laeutanasia con el fin de evitar su sufrimiento, son varias las dudas que se formulan. Algunas de las preguntas más habituales que se hacen los dueños en esta crítica situación son las siguientes:
1. ¿Haré lo correcto si decido practicar a mi perro la eutanasia?
Tenga en cuenta que cuando su veterinario plantea la posibilidad de practicar la eutanasia a su animal es porque está seguro de que el perro padece dolor y el desenlace es inevitable y cercano. La calidad de vida de un animal enfermo o que sufre graves problemas físicos asociados a la edad avanzada disminuye de manera drástica.
Algunos canes dejan de andar, se hacen sus necesidades en casa, padecen fuertes dolores, pierden la vista y el oído. En esta situación, lo correcto es evitar al can el padecimiento. Por ello, aunque sea una decisión dura y muy dolorosa, no debemos sentirnos culpables por buscar el bienestar del perro.
2. ¿Sufrirá mi perro con la eutanasia?
La eutanasia terapéutica se denomina así porque su principal finalidad es evitar dolor y sufrimiento al perro. La palabra eutanasia procede del griego y significa "buena muerte".
"Un animal al que se le practica la eutanasia no debe sufrir nada en absoluto. Debe quedarse dormido de manera serena", explica Manuel Lázaro, veterinario de la clínica Mirasierra de Madrid. "Hoy en día, hay técnicas que permiten que el perro no sienta ni siquiera el pinchazo necesario para inocular la sustancia que sirve para practicar la eutanasia", añade el veterinario.
3. ¿Acompaño a mi perro en el momento de practicarle la eutanasia?
El hecho de que el perro se sienta acompañado en sus últimos momentos es importante. Aunque no sienta dolor ni sufrimiento cuando se le pone la inyección, hay que tener en cuenta que se encuentra en un lugar extraño, la clínica veterinaria, donde muchos perros se sienten nerviosos.
La compañía de su dueño le tranquiliza y aplaca sus temores. El perro no es consciente de que se le practicará una eutanasia, pero puede tener miedo a que le hagan daño. Es recomendable acompañar al perro en sus últimos momentos para que no se sienta solo.
Los dueños sí saben que es el momento del adiós y que pasarán una situación dura y difícil, pero aunque resulte complicado, conviene que estén con el can. Para los dueños es importante decir adiós a su perro y tener la sensación de acompañarle en el momento de morir. De esta forma, el duelo es más fácil de superar. Será muy reconfortante que los dueños sepan de primera mano que su amigo no sufrió al morir, sino que se durmió con tranquilidad. Así podemos ser conscientes de que hemos contribuido con nuestra decisión a que el perro deje de sufrir y se vaya con dignidad y paz.
4. ¿Puedo llevarme los restos de mi perro tras la eutanasia?
Los dueños del perro se pueden llevar el cuerpo para enterrarlo y rendirle un homenaje. El hecho de poder hacer este último, por sencillo que sea, ayuda a superar el duelo por la pérdida del perro.
Otra opción es que el ayuntamiento de la localidad donde se practica la eutanasia se haga cargo del cuerpo, que se incinerará.

5. ¿Cómo conseguiré superar la muerte de mi perro?
La muerte de un fiel amigo, como es el perro, marca a las personas que la viven. En ocasiones, hay quienes comparten hasta 16 años de su vida con el animal, todo un recorrido lleno de experiencias en las que se estrechan fuertes lazos de amistad.
Es lógico que una persona que ha perdido a su perro se sienta triste, deprimida e inapetente. Estas sensaciones forman parte del duelo por la muerte de un ser querido. Cada persona asume la muerte de sus seres queridos a un ritmo diferente. Quienes pasan por esta experiencia pueden necesitar más o menos tiempo para normalizar de nuevo su vida y sentirse menos tristes.
Tomar la decisión de practicar la eutanasia

El momento de despedirse de un amigo que ha compartido muchos años de nuestra vida es muy duro y frustrante, pero aún más si su muerte depende de una decisión nuestra porque hay que practicarle la eutanasia. Las dudas y el remordimiento surgen de manera inevitable en estas situaciones.

Es el caso de Mercedes del Olmo, que ha tenido que pasar en varias ocasiones por esta situación con sus perros. Uno de ellos, Chispi, padecía cáncer y en el caso de los otros dos, Tula y Gigi, problemas de salud asociados a su avanzada edad.
Mercedes del Olmo recuerda que "los tres padecían problemas de movilidad y respiratorios, así como dolores por todo el cuerpo. En el caso de Chispi, el perro sufría hemorragias continuamente y se quedaba como muerto". Añade que cuando el veterinario le habló de la posibilidad de practicarles la eutanasia fue un momento muy duro, en el que le asaltaron muchas dudas y una gran tristeza.

En cuanto a la fase de duelo, se supera, pero hay que darse tiempo para lograrlo. A Mercedes le ayudó "dejar de lado el sentido de culpabilidad". "Si el perro pudiera expresarse con palabras, seguro que agradecería tantos años de cariño y atenciones, así como el haberle ofrecido un descanso digno y sin sufrimiento", asegura.
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Pioderma canino


Pioderma canino. Características clinicas y etiológicas.
por Jorge Duvergel Rousseaux

El perro, mamífero carnívoro considerado como el primer animal domesticado. El perro (Canis familiaris) ha convivido con el ser humano como compañero de trabajo o animal de compañía en todas las áreas y culturas desde hace más de 14.000 años (Mason 1996).
Ellos están expuestos a infecciones de la piel y como la pioderma que es una de las enfermedades más frecuentes, considerada complicación secundaria en la mayoría de las enfermedades cutáneas o sistémicas como las alergias, las ectoparásitosis (especialmente la demodicosis y sarcoptes) o los trastornos endocrinos (hipotiroidismo o hiperadrenocorticismo). Clínicamente se manifiestan en forma de pápulas, pústulas y alopecia focal superficial así como con forunculosis, úlceras y fístulas (Zaole 1991).
Normalmente la mayoría de las piodermas se producen por staphylococcus intermedius y por otros staphylococcus (Noxon, 1987). Estos gérmenes producen lactamasas que son las responsables de anular la eficacia de muchos antibióticos beta-lactámicos. Para la aplicación del tratamiento se procedió a utilizar antibióticos de amplio espectro como la Gentamicina y un producto herbal, el Aloe Vera en forma de crema, esta última juega un gran papel como antibacteriana y cicatrizante. Esta planta posee muchas aplicaciones en la medicina tanto humana como animal. Su forma de administración puede ser vía oral o tópica en dependencia de la situación (Lachica y col, 1997).

Ver trabajo completo en:
Pioderma canino. Características clinicas y etiológicas
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